martes, 17 de febrero de 2009

La luna se asomaba através de la ventana, grande, redonda y tan luminosa, que no pude quitarle la vista, hasta que entró el... Ese hombre fornido y fuerte que me volvía loca... que tan solo pensar en besarle me producía un cosquilleo entre mis piernas... Estaba tumbada en la cama, con un camisón de seda de color azul, el cual tenia unos encajes elegantes que bordeaban un bonito escote. Él se sentó en la cama y me miró fijamente. Yo sentí como mis ganas de hacerlo mío se incrementaban cada vez más y más y no pude contenerme y me lancé a su cuello, a esos labios que me envolvían en deseos apasionados, en placeres extremos, en amor sin límites... Solo pensaba en acariciarle, en querer estar con él hasta el fin de mis días... Me sentía tan bien, que me olvidé de todos mis problemas, perdí en un momento la noción del tiempo, solo tenía pensamiento para él... Él me acariciaba y me sentí más mujer que nunca, con sus manos acariciando mis pechos apasionadamente, tocando mi pelo, mis mejillas, mientras me enamoraba más y más de aquel chico que tenía encima de mí... Aquellos momentos fueron tan deseados por mi que quise una vez más que el tiempo se parara y nunca dejáramos de tocarnos, de sentirnos y de hacernos por fin, una sola alma, un solo cuerpo, en definitiva, un solo ser...Él se puso la protección correspondiente, ya que aún no deseábamos tener descendencia, y cuando se lo puso, le empujé dulcemente hacia la cama y, naturalmente, no opuso resistencia. Me puse encima de él y noté como mi sonrisa vertical estaba humedecida y pedía a gritos llegar al clímax total. Empecé a ir despacio poco a poco, mis pechos rebotaban debido a mis movimientos, mi pelo empezaba a moverse cada vez mas y más rápido. Yo sentía como mi corazón latía con fuerza y noté como los calores empezaron a notarse en mi cuerpo...Él me miraba con picardía, y yo seguía moviendome encima de él, cada vez más rapido... Las gotas de sudor recorrían cada curva de mi cuerpo, y él se dio cuenta de que estaba cansada, exhausta, pero seguía pidiendo más, entonces fue él quien empezó a tomar la iniciativa y yo dejé llevarme para poder sentir todo tipo de sensaciones en cada parte de mi cuerpo, de mi mente y finalmente, de mi corazón...
Empecé a sentirme cada vez más deseada, más excitada, más sexy. Mi mirada se desvanecía de tal placer que sentía. Quería mirarle a los ojos, quería ver como se esforzaba al máximo en que sintiera el clímax más intenso de toda mi vida.
De pronto empecé a sentir como el cuerpo se me calentaba, como mi sonrisa vertical me decía que quería parar, y yo sentía que él me llevaba al paraíso, el sudor cada vez era más palpable en mi piel... veía como mi corazón iba a estallar y quería que todo cesara... Se me escapó un gemido impresionante y poco a poco la tensión que tenía acumulada en el cuerpo fue desapareciendo tras ese estado de excitación y de climax... Él también terminó un poco después que yo y nos tumbamos en la cama, abrazados el uno al otro... queriendo que el tiempo se parara...
Me sentía protegida entre sus brazos, me sentía cómoda, tan cómoda que me quedé plácidamente durmiendo...
A la mañana siguiente, el sol brillaba por aquella ventana a la que horas antes había mirado, mi chico me miró fijamente a los ojos y me dió el beso más dulce que nunca me habían dado... Me acurruqué en su pecho y volví a cerrar los ojos...
Deseaba que el tiempo por fin se parara para poder disfrutar interminablemente de aquel momento...

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