viernes, 23 de abril de 2010

articulo para la revista polimnia

Aunque haya salido de este instituto, no puedo dejar de daros la tabarra y he aquí, otro artículo mío, escribiéndolo desde Granada…

Desde luego que este último año han cambiando muchísimo las cosas, pero para bien, por supuesto. Y bueno, voy a relataros un poco mi cambio de vida, desde que entré en la universidad.

La verdad es que quiero que las personas que no tengan claro ir a una facultad, les aconsejo que lo hagan. Es una experiencia de las más bonitas de toda la vida, aunque desgraciadamente también hay que estudiar… Pero compensa, y mucho.

La primera vez que entre en mi facultad pensé: “¡Oh, Dios mío! ¿¿Dónde me he metido??”. Me dio bastante miedo…Un edificio enorme, con muchas escaleras, en las cuales había muchos universitarios sentados, charlando sobre sus cosas. Yo me sentía “pequeña”. Cuando estaba en 2º de Bachillerato pensé que ya sabía bastantes conocimientos sobre diversas materias, y me sentía bien. Sin embargo, esa sensación se quitó rápidamente en la primera semana de clase.

Era increíble la de cosas que había, tan importantes, por saber y aprender. Me sentí orgullosa de haber estudiado tanto como lo hice aquel año, para poder estar en esa clase, con esos compañeros y esos profesores.

Todo era nuevo para mí. Conocí a muchísimas personas nuevas, de muchos lugares de España, de los cuales, alguno de ellos, se han convertido para mí en personas muy importantes en mi vida…Y tuve suerte de topar con profesores bastante buenos.

Pero a veces te dan algunos bajones... En mi caso, tuve que trasladarme fuera de Córdoba, supuso un duro cambio. Sin familia, ni amigos…totalmente sola. Intente adecuarme y acostumbrarme, pero me costó casi 3 meses. Los recuerdos me encadenaban, era como si no quisiera seguir adelante y preferir estar otra vez en el instituto, con tus profesores que casi que te conocían de toda la vida, con tus amigos de siempre…Además que no me llevaba bien con mis compañeras de piso, por lo que eso hacía que no levantara cabeza. Pero hay veces que en esta vida, no tienes más remedio que ser fuerte, levantar la cabeza y tirar para adelante como sea… Y así hice yo.

Elegí Granada, porque la carrera que quería estudiar se hacía aquí, aunque también en Sevilla, en Málaga…En todos sitios menos en Córdoba… (Vaya por Dios). También porque nunca había estado en ella y me hablaron genial. Aquí la gente parece que es como “más cerrada” o esa es mi impresión, sobre todo en la gente adulta y mayor, pero no me gusta generalizar, que hay de todo (aquí es donde descubrí la verdadera naturaleza de la “malafollá” granadina…).

La ciudad acoge muy bien a los estudiantes, es como si estuvieran acostumbrados a que haya tanto jaleo y tanta fiesta todos los días de la semana… (Sí, desde lunes hasta sábado…y ¡el domingo a descansar!) Es curioso…porque cuando hay vacaciones o puentes, la ciudad se suele quedar desértica y es que los estudiantes le dan vida a Granada realmente.

La verdad es que, hasta hoy me va bien, no me puedo quejar. Quizás se me atraviese alguna que otra asignatura (odio la estadística) pero es mi carrera y quiero seguir hasta terminarla.

Tuve suerte de que en Granada aún no estuviese el Plan Bolonia (el año que viene empezará aquí en mi facultad) Y es que no estoy de acuerdo para nada… Realmente parece que es como si la universidad se privatizara (sobre todo con las becas préstamo, que son becas que tienes que devolver cuando estés trabajando, o eso creo) y el temario se vuelve bastante más duro y las clases son obligatorias asistir (no como este año, que vas o no)

También habría que hablar de que las personas que estén trabajando y estudiando se deben de quitar la idea de la cabeza, porque el Plan Bolonia sobre todo se basa en los trabajos que realices aparte de los exámenes. Es una propuesta bastante buena…pero, ¿es que no tenemos suficiente con los exámenes que realizamos en Febrero y en Junio? Imaginaros, tener que estudiar para un examen de Febrero, unos 8 o 10 temas o para Junio (o incluso toda la materia en un examen) y aparte, estar hasta esa fecha haciendo trabajitos (aparte de las prácticas, que suelen ser obligatorias en algunas asignaturas) La verdad es que lo veo muy mal, es como un retroceso en la educación. No todo el mundo podrá pagarse esas becas-préstamo (aunque quizás no tengas que recurrir a ellas si te dan las normales de toda la vida)

Pero bueno, el dilema sobre todo está en la materia, los trabajos y que no hay tiempo para trabajar. Yo tengo muchos compañeros que trabajan para ayudar económicamente a su familia…Si estuviera en el plan Bolonia… ¿Qué pasaría? ¿No podría estudiar, verdad?

Pero bueno, gracias a que estoy en este año, podré hacer la carrera con el plan antiguo. Después de la carrera me gustaría especializarme en la rama de Psicología Jurídica y Forense y después pasar a hacer las pruebas físicas y teóricas de la policía… o si veo que es demasiado difícil, me gustaría dar clase en la universidad, pues me gustaría tratar con los alumnos y hacer unas clases amenas y divertidas.

El programa Erasmus te da una gran oportunidad para visitar otros países y conocer mundo. A mí me gustaría ir, pero aun no sé dónde, ni si tendría los suficientes recursos económicos, y ¡ni si tendría el nivel adecuado para afrontar todas mis materias en el idioma escogido!

Cuando de vez en cuando vuelvo a Córdoba, según mi familia y amigos, me ven muy cambiada. Y es que la universidad te transforma, o al menos en mi caso.

Yo os insisto, en que ingreséis en la universidad, ya sea de Córdoba, o donde fuese. Se experimentan cosas muy bonitas, siempre estás divirtiéndote, de alguna u otra forma. Y lo más importante, es que aprendes muchas cosas, y conoces a mucha gente nueva, que tiene el mismo objetivo que tu, ser licenciado o diplomado.

Bueno, también habría que hablar de las famosas “fiestas universitarias”… Que no sabéis que bien se lo montan los universitarios. (Y parecían tontos queriendo seguir estudiando…)

Os animo a que deis un paso adelante y construyáis un futuro mejor en vuestras vidas J

1 comentario:

Francisco dijo...

Yo me alegro mucho por Ti Noe.